A veces no es fácil salirse de la oscuridad. A veces, es tan complejo correrse del propio dolor y de la nostalgia que todo se consuma en un poderoso enemigo.
Si, los seres humanos tenemos esa terrible capacidad.
Cuando ese dolor inconmensurable no cesa, cuando no sabemos cómo, ni dónde, ni de qué empezar a tirar para salir es cuando más necesario es estarse con uno mismo.
Tal vez ha sido ese el motivo de mi ausencia.
O no...
Soñé muchas cosas este últmo tiempo, pero hubo un sueño, que me quedó grabado, que quedó incrustado en el medio de mis ojos, fijo.
Iba yo niña, jugando con un niño, al que no conozco, por un jardin enorme, prehistórico. Por momentos pantanoso, verde, muy verde y lleno de neblina y vapor.
Jugábamos a la mancha, de a dos.
Ambos llevábamos ropa de niños de otra época, niños de principio de siglo, yo, con el pelo atado en una media cola, él con el pelo oscuro y blanquisima piel.
El juego nos tenía entretenidos y la infinidad de ese jardín también. Su profundidad era de temer, en todos los rincones había cantidad de verdes. Desde algunas partes se podía ver hacia abajo y saltábamos desde un arbol al otro, sin miedo... nada podía pasarnos.
Pese a eso, había una sensación de peligro, pero, era algo placentero, algo que generaba vértigo y risas.
Mi amigo saltaba de un arbusto al otro y cuando caía, salían espumas verdosas de algunos lugares pantanosos. Parecía que iba a salirse un monstruo prehistórico más verde que toda la vegetación entera y junta.
El vestido que llevaba puesto era rojo, abotonado hasta abajo, con un borde blanco de puntilla, él tenía una camisa a cuadros y una bermuda color marrón claro. Ambos teníamos mocasines, que estaban repletos de plantas verdes. Desde algunos lugares veíamos el cielo y esa inmensidad de jardín, pantanoso, antiguo y eterno.
En un momento, llegamos a un lugar donde, no se veía nada, un abismo.
Nos miramos. Sonreímos, después, reímos a carajadas. Nos tomamos de la mano y saltamos.
Los cuerpos en el aire, la voz, el grito
La adrenalina.
El amor infantil.
Ahí, me desperté.