Y de alguna manera que no supe controlar, que no pude ver ni premeditar, que no pude medir ni nombrar, tu alada fisonomía se me plantó de frente.
De atrás mejor dicho
yo estaba detrás,
vos dijiste algo de un libro, de un libro de carnaval, que compartimos maravillados casi secretamente en una mirada, en un primer gesto llamativo y que era el iniciador de esa mirada fugaz que por encima del respaldo de un asiento de auto me regalabas con ternura.
Y el libro nos conectaba en un punto de conversación, ese primer puntapié seminecesario para cualquier vinculo precario de la madrugada de un feriado caluroso y húmedo.
Y ahí nos encontrábamos. En un patio interno de baldosas claras y macetones con plantas, era de día y el sol empezaba a pegarnos de alguna manera creciente, que por los devenires de la noche, mi cabeza ya había dejado de seguir para posarse netamente en tus ojos.
Y hablamos. Hablamos de libros, hablamos de historias de libros, de poemas, de niños y de escuelas, de patios, de rayuelas, dados, poemas, globos, cronopios y famas.
Y entramos en una vorágine de sensaciones inmediatas, que nos conectaron tanto, pero tanto, de una manera tan pura, natural y sublime que no tuvimos más remedio que evocar a la proximidad.
Y ahi estábamos
con la cara en la piel del otro
y con ese beso
tan puro
ante la imperiosa necesidad de querer contrarlo todo, sólo tuve la idea de crear mi propio dominio
lunes, 31 de marzo de 2014
jueves, 13 de marzo de 2014
La fuente mágica de La Paternal
El sol pega fuerte
pega tanto que entra por la ventana
se inmiscuye en la cama
en mis ojos
me desvela.
Son las seis de la mañana, me levanto- preparo café- abro la llave de la ducha y...
La cocina, Un Mar.
Peces, miles de peces de colores salen, de distintos rincones y no sé como pararlo.
El agua inunda la cocina, el agua que sale desde el termotanque sin mesura, sin ningún tipo de límite, se choca con los azulejos, salpica, me moja. Los peces rodean mi cara, bailan una danza de colas, de aletas de colores, de escamas plateadas y ojos duritos y redondos.
Entretanto la cafetera se desborda, el café se alborota, lo que queda seco de mi pijama y mi cuerpo
es mojado y embadurnado de café caliente y yo pienso y siento que son muchos impulsos para tan tempranas horas de la mañana... empiezo a retroceder, me empuja el agua que se aproxima con una furia de Titán a la mesita de vidrio, esa donde reside Rayuela, un par de revistas Leoplán y una caja con compartimentos y cositas.
Estiro el brazo para intentar correr la mesita y que no sufra de mis peripecias matutinas, pero no llego.
Rayuela se salva.
Naufraga sobre el agua hacia el balcón y queda ahí al sol, para permanecer sequito.
Las Leoplán se empapan, Revistas que sobrevivieron más de sesenta años sufren el ahogo en una inundación en el barrio de la Paternal. Ese sería el titular de crónica... o tal vez algo más fatalista...
el papel de tal gramaje queda blando, blando como una toalla que estuvo demasiado tiempo al borde de una pileta de natación. Así.
Afortunadamente no llegan a desmenuzarse.
Sobre la heladera siempre tengo un esnorquel, por cualquier eventualidad.
Me lo pongo. Los pececitos de colores me rodean y de golpe me siento buceando en un océano hermoso y soleado, nado, por el departamento, cierro la puertabalcón y mi casa es una pecera. Soy una sirena en mi propio hogar -pienso- y bailo con el sol y el agua y me olvido del café, del trabajo, incluso de la humedad... porque ya es parte.
Me siento en una película de Esther Williams, capaz ella tenía también esos problemas con el termotanque y por eso decidió dedicarse a eso de nadar y hacer películas no?
Me desdije absolutamente de la ridiculez que había pensado a los segundos.
Los peces de colores eran cada vez más, la presión del agua aumentaba y aumentaba y el termotanque no le daba respiro El café había dejado una aureola marrón en el océano y yo seguía maravillada con mi capacidad de aguantar la respiración.
Nadé a la canilla. La encontré. La cerré
Intenté nadar a la puertabalcón, abrir de algún lado para que vaya saliendo de a poco el agua...
Imposible de Frenar.
Desde un balcón de la Paternal, cuentan los vecinos, que salieron miles de peces de colores, revistas, cajones de verdura pintados, un atril, banderines, una essem, almohadones, tazas, vestidos y zapatos.
Por último una chica con- un- pijama- azul- empapada- toda- despeinada- con un gato negro en brazos y restos de café en el pelo, cara y cuerpo.
De casualidad, el acontecimiento sucedió minutos después de que muchos niños salieran de la escuela primaria ubicada a metros, sino, hubiera sido una hecatombe, un desastre, o alguna de esas anécdotas que perduran y perduran en el barrio, como los árboles de la plaza de Pappo.
pega tanto que entra por la ventana
se inmiscuye en la cama
en mis ojos
me desvela.
Son las seis de la mañana, me levanto- preparo café- abro la llave de la ducha y...
La cocina, Un Mar.
Peces, miles de peces de colores salen, de distintos rincones y no sé como pararlo.
El agua inunda la cocina, el agua que sale desde el termotanque sin mesura, sin ningún tipo de límite, se choca con los azulejos, salpica, me moja. Los peces rodean mi cara, bailan una danza de colas, de aletas de colores, de escamas plateadas y ojos duritos y redondos.
Entretanto la cafetera se desborda, el café se alborota, lo que queda seco de mi pijama y mi cuerpo
es mojado y embadurnado de café caliente y yo pienso y siento que son muchos impulsos para tan tempranas horas de la mañana... empiezo a retroceder, me empuja el agua que se aproxima con una furia de Titán a la mesita de vidrio, esa donde reside Rayuela, un par de revistas Leoplán y una caja con compartimentos y cositas.
Estiro el brazo para intentar correr la mesita y que no sufra de mis peripecias matutinas, pero no llego.
Rayuela se salva.
Naufraga sobre el agua hacia el balcón y queda ahí al sol, para permanecer sequito.
Las Leoplán se empapan, Revistas que sobrevivieron más de sesenta años sufren el ahogo en una inundación en el barrio de la Paternal. Ese sería el titular de crónica... o tal vez algo más fatalista...
el papel de tal gramaje queda blando, blando como una toalla que estuvo demasiado tiempo al borde de una pileta de natación. Así.
Afortunadamente no llegan a desmenuzarse.
Sobre la heladera siempre tengo un esnorquel, por cualquier eventualidad.
Me lo pongo. Los pececitos de colores me rodean y de golpe me siento buceando en un océano hermoso y soleado, nado, por el departamento, cierro la puertabalcón y mi casa es una pecera. Soy una sirena en mi propio hogar -pienso- y bailo con el sol y el agua y me olvido del café, del trabajo, incluso de la humedad... porque ya es parte.
Me siento en una película de Esther Williams, capaz ella tenía también esos problemas con el termotanque y por eso decidió dedicarse a eso de nadar y hacer películas no?
Me desdije absolutamente de la ridiculez que había pensado a los segundos.
Los peces de colores eran cada vez más, la presión del agua aumentaba y aumentaba y el termotanque no le daba respiro El café había dejado una aureola marrón en el océano y yo seguía maravillada con mi capacidad de aguantar la respiración.
Nadé a la canilla. La encontré. La cerré
Intenté nadar a la puertabalcón, abrir de algún lado para que vaya saliendo de a poco el agua...
Imposible de Frenar.
Desde un balcón de la Paternal, cuentan los vecinos, que salieron miles de peces de colores, revistas, cajones de verdura pintados, un atril, banderines, una essem, almohadones, tazas, vestidos y zapatos.
Por último una chica con- un- pijama- azul- empapada- toda- despeinada- con un gato negro en brazos y restos de café en el pelo, cara y cuerpo.
De casualidad, el acontecimiento sucedió minutos después de que muchos niños salieran de la escuela primaria ubicada a metros, sino, hubiera sido una hecatombe, un desastre, o alguna de esas anécdotas que perduran y perduran en el barrio, como los árboles de la plaza de Pappo.
jueves, 6 de marzo de 2014
Rrraquelderrapel
Subimos a la bici primero
Raquelita
Subite dale
no seas cagona Raquel, no
está la gorda acá
dale
dale
dale
Muy bien!
Viste que no era jodido,
no era?
Viste?
Bueno, rapidito, poné los
cambios que no llegás
dale Raquel no seas boluda
te lo pido por favor
Hace mucho empecé con
esto de hablarme un poco
no sé si funciona viste
pero es como que tengo
tanto para decirme!
Me digo cosas como: Potra!
Me miro y me digo, te como
entre dos panes!
Rellenos, son tan ricos...
Dale mirá para adelante
Raquelita
no te vayas del lado
izquierdo amora, del otro paran bondis
atrás viene una gorda
la puta madre otra vez...
qué hago?
Me bajo?
Me va a volver a chocar?
SEMAFORO RAQUEL
menos mal que ajustaste
los frenos, te la dabas con el de adelante mamita...
te veía ahí estroladita
contra la patente
vas ligera, por los
cambios
ligerita
Bajá un cambio Raquel
que el universo disponga
DISPONGA, eso
la gorda te toca bocina
no puede ser, hay una sola
mujer en el mundo con esa sudadera floreada
no es musculosa es
SUDADERA
Raquelita coraZón, mirá
SEMAFORO DE GIRO
bajate de la puta
bicicleta ahora Raquel
dale no seas boluda
La gorda frena
encima de gorda, es fea y
TAXISTA
pobre mujer
por eso me chocó el otro
día
OMMMMM
te mando luz gorda
te mando luz para que
largues el taxi, te compres una bici, arrancá con una plegable
por si no llegas
mamita, asi no llegas a
los 35 Raquelita
la cabeza no te para
notepara
noté pará
PARAA!
Freno
vías Raquel, no las
viste?
Llegás tarde
a la audición digo, todo
por boludear con las cejitas
para qué?
Explicame era muy
necesario?
Sigue atrás la muy puta
le gritaría:
AVANZÁ GORRRRDA
que no depende de vos
ES MALA LA IRA RAQUEL, ES
PESIMA
sos una mala mina
no no, mentira, sos linda
y buena
PARA CON LA BOCINA GORRDA!
Se me escapó
se baja y me CAGA a piñas
ya me veo en crónica
viste mamita! Ibas a salir
en los diarios!
Ya los veo a todos
qué van a decir cuando me
tengan que ir a buscar al hospital?
Que vergüenza
además que discriminadora
saliste Raquel
mucho Omm pero, cuando te
la mandás mamita
sos tremenda linda
ME MIRO CON CARA DE ODIO,
la miro peor
tomá GORRRDA, no te tengo
miedo
mentira sí
no lo digo esto eh? No le
dije digo...
no le dije nada
que cagona...
SIGUIO DE LARGO!
La muy puta me miró el
moretón
se habrá acordado que fue
ella la semana pasada?
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