lunes, 14 de abril de 2014

una verdadera catarsis dialéctica o un dejo de eclipse de luna



Me ablandaba, me segregaba, me supuraba
Me daba vueltas, me merodeaba, me acontecía
Se acercaba, me estrepitaba y me estremecía

Y no puedo dejar de pensar en esos momentos
Plagados de tés y cafés
Repletos de música y libros
De residuos de noches luminosas
y cálidas como el día

De saltos a grandes vacíos sin miedos que ronden ningún lugar
Porque no existe el miedo ante tremenda libertad
No existe el miedo en la entrega más pura
No hay más que abrazos y besos que se escurren en las sábanas
en las mesas
que se chorrean
como el dulce de leche caliente de una torta
con una masa que se apelmasa y se apoltrona
con tal de no perderse de tu abrazo
con tal de no salirse de la raya a donde vas a pegar el próximo salto
y medirte
para equilibrar

Y tengo miles de palabras que no puedo enlazar y quieren salir
y las emociones que contengo, que me nacen
no tienen nombre
tienen color
y sabores que se mezlcan
que rondan lo dulce
con lo amargo de un café caliente
Con los sinsentidos de la dialéctica y de la mente
Que nos juega malas pasadas o muy buenas
a veces tanto
tan buenas
que son inmensamente increíbles

Como el día
que por primera vez me dijiste te quiero en un correo
como el día
que nos chocamos y de ahí salieron fuegos aritficiales
como los que salen de los edificios altos en Tokio
para año nuevo

Y no sé qué escribir
pero no puedo parar
no puedo parar de pensar
ni de sentir
En que todo esto
estos encontronazos con tantas que tengo adentro
Tienen todas que encauzar a algún mar.
A algún río
O simplemente a una playa
Donde pueda respirarte y desplumarnos
en algún minúsculo grano de arena y en lo profundo del tiempo
en la infinitud de esta vida
donde es todo completo

Me completaba
Me comtemplaba
Me sonreía

No hay comentarios:

Publicar un comentario