viernes, 28 de febrero de 2014

Señoras-


Yo tengo una cara
una cara redonda redonda
una cara redonda de barril sin fonda
barril lleno, barril sin donde vaciarse

yo tengo un pelo
crespito crespito
crespito como la copa del ombú
que crece tupidito

Yo tengo una boca
una boca loca
una boca que sonrríe y se ríe
una boca que
según los taxistas
habla hasta por los codos.
Una boca con codos tengo entonces
con codos con la piel durita durita
como la de los cocodrilos
de las carteras
de las señoras paquetas
que se paran enfrente
y me dicen:
Pero qué linda chiquita!
Así que sos actiz?
A ver, llorá

Llorate algo
llorate una novela
llorate un culebrón
llorate un poco, un poquito en un programa
un programa de chimentos
y yo quiero ver!
y cuando te veo en la tele?
Y tenés novio?
Y ya terminaste la escuela?

Y las señoras te cuentan
sus desventuras y aventuras
con maridos, chicas de limpieza y verdulerías
te cuentan sus historas en el centro de jubilados
te cuentas de los viajes, del burako, de las jubilaciones
de los problemas de colon, de vesícula de artrosis
te cuentan de cosas como
aumentó la carne!
Aumentó la luz
el gas
el puerro
todo

Y yo las miro con los ojos grandes
con mi cara
redonda redonda
como una moneda belga
porque en Bélgica
las monedas también son redondas
y también el sol que sale así, como acá

Y las señoras paquetas y las no
también se quejan
de los maridos, de las chicas de limpieza, de las verdulerias
de cosas como que
aumentó la carne!
Aumentó la luz
el gas
el puerro
todo.
.

martes, 25 de febrero de 2014

Querida Mariel

Querida Mariel:
En este preciso momento estoy recordando nuestro último encuentro, en ese ultimo bar, el día ese que llovía tanto y entramos a esa pizzería, como hacía calor decidimos sentarnos afuera, yo te esperaba, ansioso, te había esperado minutos antes en la puerta y cuando llegaste decidimos entrar y al final, volvimos afuera.
Querida Mariel, yo tenía ese día tenía puesta una camisa, que te gustaba tanto, esa leñadora que me regaló mi tia Nelly para mi cumpleaños, querida Mariel, me la puse y pensé: es para ella, hoy la recupero, hoy vuelve y vamos a volver a ser felices, qué ilusiones querida, cuántas ilusiones...
Querida Mariel, te dejé hablar primero, te dejé hablar primero porque vos estabas con un entripado, con un entripado triste y doloroso, vos no sabías volar querida, vos no sabías, no podías... no querías...
A vos te dolían tus palabras más que a mi querida, lo sé... Te veo en el bar, todavía te veo, ahi sentada, yo con un regalo que te había llevado del lado de mi mano izquierda, apoyado sobre la mesa y acompañado de tabaco sin prender.
Querida, te escuché. Te oí decirme todo, todo eso que tenías para decirme. Te escuché y los ojos se me llenaron lentamente de un mar. Se llenaron tanto que empezaron a gotear tanto como la lluvia, de la que nos salvaba un pobre  toldo, por el que las gotas se le escurrían casi de la misma manera.
Todo ese momento lo recuerdo tan agrio, tan ácido... tuve miedo querida Mariel, tuve miedo de perderte, y ya no te encontraba. Te tenía enfrente y no te veía. Tus palabras no eran tuyas ni vos tampoco ya eras mía.
Eras casi parte de una escenografía de un teatro Mariel, querida mía.
Y yo estaba ahí, sentado enfrente tuyo, escuchandote todo, sintiendote como nunca ni como a nada, eras eso que me estaba atravesando el cuerpo en todos los sentidos, eras un hisopo gigante Mariel querida, un hisopo gigante cargado de ácido nítrico sin disolver, y tu presencia sola me perforaba las entrañas.
Eras eso y a la vez eras el beso que sanaba, porque no lo hacías con maldad Mariel querida, no lo hacías con maldad, sé que lo hacías para cuidarme querida, lo sé. Sé que me alejaste de tu tormeta porque había-derivado- en- tornado y ya no podías con vos misma, ya no podías y no tenías forma de pedirte vacaciones o licencia, porque eso te podés pedir solo en los trabajos Mariel, querida mía, por más que te vayas te llevas todo, te llevaste todo y me dejaste tanto Mariel, tanto me dejaste acá que ahora te escribo esta carta Mariel, te escribo esta carta para que veas, para que me veas otra vez, sentado en esa silla, regalándote ese perfume que tanto te gustaba, contemplándote como te ibas, como te alejabas y yo lloraba abajo de la lluvia, lloraba Mariel, lloraba en la lluvia porque te amé Mariel, y así se lava uno, llorando y abajo de la lluvia.



domingo, 23 de febrero de 2014

Verano

Degustarse era uno de sus placeres mas grandes. Dibujaban siempre socarronas sonrisas mientras inspeccionaban cada centímetro de sus pieles ajenas y tan propias. Les brillaban los ojos a la luz del sol del mediodía, que entraba por la ventana, el calor permitía mantenerla abierta y la luz invadía la mayor parte sus fisonomías. Los huesos y la carne, la piel tibia y los acelerados latidos, galopantes que venían del corazón enajenado por lo bello.
Toda la eternidad se consumaba y se consumía en sus quehaceres enredados, en las luchas sublimes que deliberadamente se iniciaban y se terminaban, con suspiros belicosamente dulces, poseyéndose enteramente, tomándose y bebiéndose, como un helado de sandía y dulce de leche.






jueves, 20 de febrero de 2014

delDesamorAmor


Todos los momentos eran así. Plagados de pulmotores, plagados de sinsentidos, plagados de mugres innecesarias que lo único que hacían era corroer ese poco espíritu que les quedaba.
Había veces que se los percibía enteramente enajenados, entre ellos, entre el uno y el otro, entre el mundo... ese desgaste eterno que producía otra-discusión-más.
Esas pocas ganas de volar y de solamente seguir revisando la basura, regurgitando la comida, reabriendo entrañas, visceras, músculos ya cocidos.

El aliento era dulcemente triste, de a momentos sabían que se regodeaban de esa melosa tristeza, de esa melancolía eterna por lo que podría haber sido y no fue... de a momentos ella decía que la tristeza era estéticamente bella, el asentía con la cabeza, le besaba tiernamente la frente y seguía leyendo.
No podían dejarse. No podían estarse tampoco. No encontraban en el mundo un lugar que le quedara lo suficientemente cómodo, lo suficientemente amplio o lo suficientemente acogedor, ni siquiera lo suficientemente disfrutable. Nada se completaba nunca, nada conformaba pero a la vez todo, absolutamente todo podía generar disconformidades de todas las índoles posibles.
Algunas cosas en ellos eran incomprensibles. De a ratos paseaban por la calle, ella sosteniendo un cardigan azul con lunares y él un libro. Se sentaban en el parque, al pasto. El le leía un poco, ella se mantenía callada, mirando como se le movían los minúsculos músculos de la mandíbula mientras le leía.
Se perdía en los rincones de su sonrisa. Ambos se perdían, se perdían como cuando uno va por primera vez a algún lugar desconocido, como el primer día de cualquiera en una nueva escuela, en un nuevo curso, deseosos de perderse, de perderse un poquito aunque sea.
Esos mismos arrebatos solían ser a veces contraproducentes. Inevitablemente en algún momento, alguna palabra, algún gesto de tantos que se repetían y se realimentaban generaba una molestia, una nueva inseguridad, un nuevo celo, una nueva caricia invasiva y acechante de un otro misterioso, una nueva perspectiva que se abría cada vez más grande y dolorosa.
Así vivían
Así se elegían
Todos los días y el tiempo
Todas las mañanas, a través de todos los abrazos
Buscándose para encontrarse otra vez, desde otro lugar
Sintiéndose por pura y mera necesidad
Imposibilitándose volar alto, mientras no sea juntos
Lejos del despegue, pero cerca, muy cerca del otro.

viernes, 7 de febrero de 2014

Post punk

Sr. Televisor: Un elemento de destrucción masiva. El más claro enemigo del hombre y el más desconocido. El Can Cerbero de dos cabezas que puede ser tan útil como placebo, como elemento de transformación, como una fantasmagórica lavadora de cerebros.
Me deprime estar encerrada. El encierro y la multitud me agobia, la falta de algo tan esencial como la música. Que todas las reuniones estén- coronadas- de- esa- caja- maldita. Plagada de gritos, generadora de discusiones, creadora neta de violencia, de necesidades banales, de construcciones y estructuras mentales chatas y vacías.
Vivimos en una era tan falta de amor, tan sensacional y a la vez, limitada de sensaciones, tan impuesta...
Disfruto vivir en un mundo "otro"
Disfruto encontrar paz en algunos lugares y no sentirme siempre un bicho raro.
Lugares en el que los medios masivos, no entran, no dominan, no construyen ni realidad ni discurso.
Mientras dicen otros que el-mundo-se-cae.
Cómo "la gente" no va a vivir deprimida, ansiosa, tomando todas la pastillas posibles- que- su cuerpo- necesita- para- estar- Bien? Feliz?
Haciendo todas las terapias posibles, para "sobrellevar la vida". La inseguridad, lo que nos hacen creer, lo que nos llena de violencia, angustia y nos impide construir.
Vivimos en una sociedad de consumo. Con-sumo-gusto. Consumir es lo más importante.
Una sociedad que no sacia.
una sociedad que brinda todo, para nada.
Una sociedad violenta, desintegrada, donde nadie se detiene, ni siquiera un segundo a mirar las estrellas.
Donde todos creemos en lo que Hay que creer, vivimos como se Debe vivir, somos lo que Hay que ser.
Sentimos lo que hay que sentir y sabemos más de la vida de los famosos, que de ese que todos los días se sube al mismo colectivo que nosotros y a la misma hora y que, incluso se baja en el mismo lugar. La inseguridad nos dice que no hay que acercarse. Acercarse hace mal.
Conectar con otros, es muy nocivo, mejor miremos la novela, resguardémonos de los peligro. Miremos como matan negros en las villas, como se roban camionetas con kilos y kilos de cocaina, cuando y cuanto aumentó el dólar. Preocupémonos y angustiémonos por todo aquello que pasa y que acá sentados nunca vamos a poder cambiar!
Construyamos cimientos sobre vidas ajenas, opinemos todos sobre vidas de mentira, con cuerpos de mentira que construyen modelos de mentiras.
Cómo no deprimirse y añorar? Como no sentir ansiedad en tremenda vorágine?
Cómo hacer para que la banalidad no llegue y te sacuda de un tirón y que un día te despiertes, siendo como tantos otros, haciendo lo que no quieren hacer y no escuchando lo que no quieren escuchar?
 Como rige en estos tiemṕos, tiempos violentos, tiempos compulsivos, la ley de Me cago en el prójimo.
La falta del deseo de Lucha y la sensación de que nada- se- puede- hacer. Sólo quejarse, sólo criticar, sólo consumir todo lo que se pueda, donde se pueda y cuando se pueda. Y si no se puede, sacamos un crédito y lo pagamos en tresmilseiscientossetentaycuatro cuotas.

Y yo juro que sigo sin entender.

No entiendo en todo esto el lugar que se le da al amor.

lunes, 3 de febrero de 2014

Devenir-en-historias


Vos, yo. Acá y allá. Tu vestidito verde con lunares y la carrera infinita al supermercado. Entrar y pedir. Del otro lado del mostrador se asoma un bigote, un delantal y una sonrisa amplia y cariada.
Salimos con las bolsas cargadísimas y tentadas de la risa. Que nos hace reir no sé, despues de tantos años del mismo almacén, las mismas frases usadas, los mismos buenos días y muchas gracias que tanta falta hacen en el general del mundo.
Me acuerdo mucho de las pampero de colores, que usabas.
Las mías eran verde Benneton. Verde veronés, verde intenso, ultraverde.
Las tuyas tenían la puntera roja, eso me gustaba porque así se notaba menos la tierrita acumulada de las piedras de la plaza.
Y la caca de las palomas.
El día que las palomas Me Hicieron en la campera, te acordas? Como te reíste ese día. Yo estaba furiosa y puteaba para arriba. Quise tirarle algo al bicho, pero me dio tanta pena. Como Malena, que tiene pena de Bandoneón. Cantabamos esa canción juntas, borrachas. Nos gustaba tomar un licor rancio que se dejaba apoyar siempre en la mesita de la sala de estar de la casa del abuelo.
Los pasillos eran inmensos y las carreras...para mojar el pedacito de pan en la salsa y salir corriendo.
Me gustaba jugar a la máquina del tiempo en la hamaca del fondo. Bajar de la hamaca y el devenir del jardin en parque jurásico. Los olores de los jazmines chinos, del asado, del cloro de la pileta en la malla.
El olor a meo de los gatos que se asomaban de la casa del vecino. Habia uno gris con cara de malo que se paraba en la escalera a mirarnos cuando bajaba el sol.
Los mosquitos. Siempre nos picaban tanto... Vos llorabas cuando te decían: Vamos! Es hora de ir a casa. Yo también, un poco también. Y volvía a ese mundo que era tan mío, tan íntimo, donde todo era parte de un libro, de un dibujo o de una historia nueva, que armaba con letras y pasteles a la tiza.

sábado, 1 de febrero de 2014

Peces, ratas y tres perros, para empezar

Peces. Ratas. Tres perros y una taza de cafe.
Muchas ganas de desembolsillar emociones emocionantes acumuladas en un caudal que se desplaza y despilfarra cual apertura de temporada de Mar del Plata.
La siempresinsentido escritura.
La siempreagotadora mente.
Lo tranquilizador creo que me lo deje en algun pantalon que regale a la feria americana del Ejercito de Salvacion. Esa que esta en Carabobo y casi la Cobo.
La necesidad de escribir y que solo pase un rollo de cocina, desarmandose y quedando desnudo un tubo de carton, creando un camino blanco, como al cielo de papel.
Cuantas veces uno cree tener maravillosas ideas que transmitir y que todo eso solo constituya bosta de caballo.
Bosta que deriva a carro
Carro que deriva a botellero
Botellero que deriva a alarido
Alarido que deriva a mañana de sol en el balcon.
Y a la casa de la infancia
El ruido sondante del autodromo los domingos por la mañana
La ducha del baño de abajo y el shampoo de aceite de tortuga
Los domingos de calor
El solero o vestido bobo, las calzas y los muerdecordones de personajes hoy en dia indeseables
La ropa colgada de la soga, mi madre y su obsesion con que cada-prenda-debe-tener-ambos-broches-del-mismo-color.
La decoracion de interiores minimos que mis muñecas nunca habitarian y que sin embargo construia y reconstruia con tanto placer. Los arboles y sus troncos que permitian construir minilofts. Siempre pense que lo mio era decorar interiores. Deseaba ser la protagonista de mi propia serie y en ese infimo mundo lo era.
La bicicleta. Mi primer aurorita era roja. De ruedas anchas y portaequipaje atras. Manubrio oxidado, frenos que mejor no necesitar.
La decoracion. Oracion. Deco. Coracion. Coronacion. Nacion. Peronperonquegrandesos. Dicen.