sábado, 10 de mayo de 2014

Detallandoteldeltalle


Me despierto.
 Me levanto.
  Pongo la pava.
Hierve y en el momento que la pava hierve, abro la lata de café.
Ese olor que emerge de la lata, que empieza a inundar mi pequeña cocina y que cuando las partículas de agua atraviesan el café, se vuelve vapor, vapor con aroma de café amargo recién hecho que se escapa de la cafetera, me encanta.
Disfruto súbitamente el momento en el que, ya con mi taza servida, vuelvo a la cama, levanto la persiana de la puerta balcón y tapada con un acolchado mullido acerco la taza a mi boca y el vaporcito del café empaña mis anteojos.
Pego el primer sorbo, mientras leo.
Veo el balcón, veo el cielo, veo las palomas posadas en los cables de telecentro, cablevisión, edesur y todas las empresas que cuelgan cables de los postes para que a su vez las palomas se cuelguen de los cables.
Pienso a su vez que en todos los lugares del mundo, debe haber algún pájaro, llámese paloma o como sea que se llame, que se pose en algún poste, de algún servicio, de alguna red de cables en la que se dejan apoyar para luego volar con otras miles de aves.
Pienso en la cantidad de aves que deben estar cruzando el cielo mientras yo solo disfruto de un sorbo más de café y de ese vaporcito caliente que mi nariz inhala mientras que mi boca absorbe.
Miro a mi alrededor. 
Te sonrío a vos en algún lugar.
Me sonreís hasta cuando no estás e involuntariamente me pierdo un montón en tu cielo.

lunes, 14 de abril de 2014

una verdadera catarsis dialéctica o un dejo de eclipse de luna



Me ablandaba, me segregaba, me supuraba
Me daba vueltas, me merodeaba, me acontecía
Se acercaba, me estrepitaba y me estremecía

Y no puedo dejar de pensar en esos momentos
Plagados de tés y cafés
Repletos de música y libros
De residuos de noches luminosas
y cálidas como el día

De saltos a grandes vacíos sin miedos que ronden ningún lugar
Porque no existe el miedo ante tremenda libertad
No existe el miedo en la entrega más pura
No hay más que abrazos y besos que se escurren en las sábanas
en las mesas
que se chorrean
como el dulce de leche caliente de una torta
con una masa que se apelmasa y se apoltrona
con tal de no perderse de tu abrazo
con tal de no salirse de la raya a donde vas a pegar el próximo salto
y medirte
para equilibrar

Y tengo miles de palabras que no puedo enlazar y quieren salir
y las emociones que contengo, que me nacen
no tienen nombre
tienen color
y sabores que se mezlcan
que rondan lo dulce
con lo amargo de un café caliente
Con los sinsentidos de la dialéctica y de la mente
Que nos juega malas pasadas o muy buenas
a veces tanto
tan buenas
que son inmensamente increíbles

Como el día
que por primera vez me dijiste te quiero en un correo
como el día
que nos chocamos y de ahí salieron fuegos aritficiales
como los que salen de los edificios altos en Tokio
para año nuevo

Y no sé qué escribir
pero no puedo parar
no puedo parar de pensar
ni de sentir
En que todo esto
estos encontronazos con tantas que tengo adentro
Tienen todas que encauzar a algún mar.
A algún río
O simplemente a una playa
Donde pueda respirarte y desplumarnos
en algún minúsculo grano de arena y en lo profundo del tiempo
en la infinitud de esta vida
donde es todo completo

Me completaba
Me comtemplaba
Me sonreía

sábado, 5 de abril de 2014

De la continuidad del amor


 Un rebozo de ternura, por Francisco Luis Guzzi


-Y entonces estás peinando unos ojos, cuidando una flor. Regándola, recorriendo de punta a punta lo perfecto del tiempo , del espacio .Cuando La vi me ví. En ese patio espejado , en ese lugar que , al final era un rejunte de baldozas hasta que llegamos y nos mordimos. O una arena , un tonto rectángulo sin techo donde uno sin esperar está matándose el alma para guardar la compostura para que no se empáñen los cristales . ¿Qué es un hombre si no sueña Gauna? Termina siendo la ida , la vuelta , un puñado de viajes en tren con la vista puesta en una espalda , en una ventana negra.
Yo te digo , estoy contento. Soy feliz. Dale que dale con el tiempo , con la espiral eterna de los días y atarse los zapatos y tomarse un café con la cabeza puesta en una pira. Pero yo salí a reventarme en lo oscuro de la noche y sin desearlo , al rato , había un sol que me partío la cara y me tiro enamorado , desplumado en un balcón de Paternal.
Vos esperá Gauna , no busques , esperalo , como el gato que va a saltar sobre la paloma. Lento , agudo , viene zumbando de la Estrella.
A vos esa yunta no te ayuda. De bares y bares con ese muerto que dice que es Doctor. ¿Doctor de qué? tirame una punta porque no entiendo nada. Esos te van a liquidar. Haceme caso. Ahora salís de acá , dobla en la avenida y te quedás en la esquina mirado. Mirando nada , pero con la certeza de que algo viene volando a estrellarse en tu vida. Y cuando te quieras dar cuenta vas a estar dale que dale con el tiempo, con la espiral eterna de los días , con atarse los zapatos y tomarse un café con la cabeza metida en una nube.
La vi y me vi . Ahora es besar , tocar el sol , decir un nombre , un buen día , un sexo con la vida en la garganta , palabras y palabras que ahora hace barcos y te llevan lejos , fuera , y adentro , hasta el fondo , hasta la caja roja de ese niño que ya no espera y se hamaca en la sonrisa diciéndole gracias a la Luna.
Vos mirame así , pero ya me vas a entender , no vas a ser hombre hasta que no ames y estés descalzo en otra orilla.

lunes, 31 de marzo de 2014

del amor en carnaval

Y de alguna manera que no supe controlar, que no pude ver ni premeditar, que no pude medir ni nombrar, tu alada fisonomía se me plantó de frente.
De atrás mejor dicho
yo estaba detrás,
vos dijiste algo de un libro, de un libro de carnaval, que compartimos maravillados casi secretamente en una mirada, en un primer gesto llamativo y que era el iniciador de esa mirada fugaz que por encima del respaldo de un asiento de auto me regalabas con ternura.

Y el libro nos conectaba en un punto de conversación, ese primer puntapié seminecesario para cualquier vinculo precario de la madrugada de un feriado caluroso y húmedo.

Y ahí nos encontrábamos. En un patio interno de baldosas claras y macetones con plantas, era de día y el sol empezaba a pegarnos de alguna manera creciente, que por los devenires de la noche, mi cabeza ya había dejado de seguir para posarse netamente en tus ojos.

Y hablamos. Hablamos de libros, hablamos de historias de libros, de poemas, de niños y de escuelas, de patios, de rayuelas, dados, poemas, globos, cronopios y famas.

Y entramos en una vorágine de sensaciones inmediatas, que nos conectaron tanto, pero tanto, de una manera tan pura, natural y sublime que no tuvimos más remedio que evocar a la proximidad.

Y ahi estábamos
con la cara en la piel del otro
y con ese beso
tan puro



jueves, 13 de marzo de 2014

La fuente mágica de La Paternal

El sol pega fuerte
pega tanto que entra por la ventana
se inmiscuye en la cama
en mis ojos
me desvela.
Son las seis de la mañana, me levanto- preparo café- abro la llave de la ducha y...
La cocina, Un Mar.
Peces, miles de peces de colores salen, de distintos rincones y no sé como pararlo.
El agua inunda la cocina, el agua que sale desde el termotanque sin mesura, sin ningún tipo de límite, se choca con los azulejos, salpica, me moja. Los peces rodean mi cara, bailan una danza de colas, de aletas de colores, de escamas plateadas y ojos duritos y redondos.
Entretanto la cafetera se desborda, el café se alborota, lo que queda seco de mi pijama y mi cuerpo
es mojado y embadurnado de café caliente y yo pienso y siento que son muchos impulsos para tan tempranas horas de la mañana... empiezo a retroceder, me empuja el agua que se aproxima con una furia de Titán a la mesita de vidrio, esa donde reside Rayuela, un par de revistas Leoplán y una  caja con compartimentos y cositas.
Estiro el brazo para intentar correr la mesita y que no sufra de mis peripecias matutinas, pero no llego.
Rayuela se salva.
 Naufraga sobre el agua hacia el balcón y queda ahí al sol, para permanecer sequito.
Las Leoplán se empapan, Revistas que sobrevivieron más de sesenta años sufren el ahogo en una inundación en el barrio de la Paternal. Ese sería el titular de crónica... o tal vez algo más fatalista...
el papel de tal gramaje queda blando, blando como una toalla que estuvo demasiado tiempo al borde de una pileta de natación. Así.
Afortunadamente no llegan a desmenuzarse.
Sobre la heladera siempre tengo un esnorquel, por cualquier eventualidad.
Me lo pongo. Los pececitos de colores me rodean y de golpe me siento buceando en un océano hermoso y soleado, nado, por el departamento, cierro la puertabalcón y mi casa es una pecera. Soy una sirena en mi propio hogar -pienso- y bailo con el sol y el agua y me olvido del café, del trabajo, incluso de la humedad... porque ya es parte.
Me siento en una película de Esther Williams, capaz ella tenía también esos problemas con el termotanque y por eso decidió dedicarse a eso de nadar y hacer películas no?
Me desdije absolutamente de la ridiculez que había pensado a los segundos.
Los peces de colores eran cada vez más, la presión del agua aumentaba y aumentaba y el termotanque no le daba respiro El café había dejado una aureola marrón en el océano y yo seguía maravillada con mi capacidad de aguantar la respiración.
Nadé a la canilla. La encontré. La cerré
Intenté nadar a la puertabalcón, abrir de algún lado para que vaya saliendo de a poco el agua...
Imposible de Frenar.

Desde un balcón de la Paternal, cuentan los vecinos, que salieron miles de peces de colores, revistas, cajones de verdura pintados, un atril, banderines, una essem, almohadones, tazas, vestidos y zapatos.
Por último una chica con- un- pijama- azul- empapada- toda- despeinada- con un gato negro en brazos y restos de café en el pelo, cara y cuerpo.
De casualidad, el acontecimiento sucedió minutos después de que muchos niños salieran de la escuela primaria ubicada a metros, sino, hubiera sido una hecatombe, un desastre, o alguna de esas anécdotas que perduran y perduran en el barrio, como los árboles de la plaza de Pappo.

jueves, 6 de marzo de 2014

Rrraquelderrapel



Subimos a la bici primero Raquelita
Subite dale
no seas cagona Raquel, no está la gorda acá

dale
dale
dale

Muy bien!
Viste que no era jodido, no era?
Viste?
Bueno, rapidito, poné los cambios que no llegás
dale Raquel no seas boluda te lo pido por favor

Hace mucho empecé con esto de hablarme un poco
no sé si funciona viste
pero es como que tengo tanto para decirme!
Me digo cosas como: Potra!
Me miro y me digo, te como entre dos panes!
Rellenos, son tan ricos...

Dale mirá para adelante Raquelita
no te vayas del lado izquierdo amora, del otro paran bondis
atrás viene una gorda
la puta madre otra vez...
qué hago?
Me bajo?
Me va a volver a chocar?
SEMAFORO RAQUEL
menos mal que ajustaste los frenos, te la dabas con el de adelante mamita...
te veía ahí estroladita contra la patente
vas ligera, por los cambios
ligerita

Bajá un cambio Raquel
que el universo disponga
DISPONGA, eso
la gorda te toca bocina
no puede ser, hay una sola mujer en el mundo con esa sudadera floreada
no es musculosa es SUDADERA

Raquelita coraZón, mirá SEMAFORO DE GIRO
bajate de la puta bicicleta ahora Raquel
dale no seas boluda

La gorda frena
encima de gorda, es fea y TAXISTA
pobre mujer
por eso me chocó el otro día

OMMMMM
te mando luz gorda
te mando luz para que largues el taxi, te compres una bici, arrancá con una plegable
por si no llegas
mamita, asi no llegas a los 35 Raquelita
la cabeza no te para
notepara
noté pará
PARAA!
Freno
vías Raquel, no las viste?

Llegás tarde
a la audición digo, todo por boludear con las cejitas
para qué?
Explicame era muy necesario?
Sigue atrás la muy puta
le gritaría:
AVANZÁ GORRRRDA
que no depende de vos

ES MALA LA IRA RAQUEL, ES PESIMA
sos una mala mina
no no, mentira, sos linda y buena
PARA CON LA BOCINA GORRDA!

Se me escapó
se baja y me CAGA a piñas
ya me veo en crónica
viste mamita! Ibas a salir en los diarios!
Ya los veo a todos
qué van a decir cuando me tengan que ir a buscar al hospital?
Que vergüenza
además que discriminadora saliste Raquel
mucho Omm pero, cuando te la mandás mamita
sos tremenda linda
ME MIRO CON CARA DE ODIO, la miro peor
tomá GORRRDA, no te tengo miedo
mentira sí
no lo digo esto eh? No le dije digo...
no le dije nada
que cagona...
SIGUIO DE LARGO!

La muy puta me miró el moretón
se habrá acordado que fue ella la semana pasada?

viernes, 28 de febrero de 2014

Señoras-


Yo tengo una cara
una cara redonda redonda
una cara redonda de barril sin fonda
barril lleno, barril sin donde vaciarse

yo tengo un pelo
crespito crespito
crespito como la copa del ombú
que crece tupidito

Yo tengo una boca
una boca loca
una boca que sonrríe y se ríe
una boca que
según los taxistas
habla hasta por los codos.
Una boca con codos tengo entonces
con codos con la piel durita durita
como la de los cocodrilos
de las carteras
de las señoras paquetas
que se paran enfrente
y me dicen:
Pero qué linda chiquita!
Así que sos actiz?
A ver, llorá

Llorate algo
llorate una novela
llorate un culebrón
llorate un poco, un poquito en un programa
un programa de chimentos
y yo quiero ver!
y cuando te veo en la tele?
Y tenés novio?
Y ya terminaste la escuela?

Y las señoras te cuentan
sus desventuras y aventuras
con maridos, chicas de limpieza y verdulerías
te cuentan sus historas en el centro de jubilados
te cuentas de los viajes, del burako, de las jubilaciones
de los problemas de colon, de vesícula de artrosis
te cuentan de cosas como
aumentó la carne!
Aumentó la luz
el gas
el puerro
todo

Y yo las miro con los ojos grandes
con mi cara
redonda redonda
como una moneda belga
porque en Bélgica
las monedas también son redondas
y también el sol que sale así, como acá

Y las señoras paquetas y las no
también se quejan
de los maridos, de las chicas de limpieza, de las verdulerias
de cosas como que
aumentó la carne!
Aumentó la luz
el gas
el puerro
todo.
.

martes, 25 de febrero de 2014

Querida Mariel

Querida Mariel:
En este preciso momento estoy recordando nuestro último encuentro, en ese ultimo bar, el día ese que llovía tanto y entramos a esa pizzería, como hacía calor decidimos sentarnos afuera, yo te esperaba, ansioso, te había esperado minutos antes en la puerta y cuando llegaste decidimos entrar y al final, volvimos afuera.
Querida Mariel, yo tenía ese día tenía puesta una camisa, que te gustaba tanto, esa leñadora que me regaló mi tia Nelly para mi cumpleaños, querida Mariel, me la puse y pensé: es para ella, hoy la recupero, hoy vuelve y vamos a volver a ser felices, qué ilusiones querida, cuántas ilusiones...
Querida Mariel, te dejé hablar primero, te dejé hablar primero porque vos estabas con un entripado, con un entripado triste y doloroso, vos no sabías volar querida, vos no sabías, no podías... no querías...
A vos te dolían tus palabras más que a mi querida, lo sé... Te veo en el bar, todavía te veo, ahi sentada, yo con un regalo que te había llevado del lado de mi mano izquierda, apoyado sobre la mesa y acompañado de tabaco sin prender.
Querida, te escuché. Te oí decirme todo, todo eso que tenías para decirme. Te escuché y los ojos se me llenaron lentamente de un mar. Se llenaron tanto que empezaron a gotear tanto como la lluvia, de la que nos salvaba un pobre  toldo, por el que las gotas se le escurrían casi de la misma manera.
Todo ese momento lo recuerdo tan agrio, tan ácido... tuve miedo querida Mariel, tuve miedo de perderte, y ya no te encontraba. Te tenía enfrente y no te veía. Tus palabras no eran tuyas ni vos tampoco ya eras mía.
Eras casi parte de una escenografía de un teatro Mariel, querida mía.
Y yo estaba ahí, sentado enfrente tuyo, escuchandote todo, sintiendote como nunca ni como a nada, eras eso que me estaba atravesando el cuerpo en todos los sentidos, eras un hisopo gigante Mariel querida, un hisopo gigante cargado de ácido nítrico sin disolver, y tu presencia sola me perforaba las entrañas.
Eras eso y a la vez eras el beso que sanaba, porque no lo hacías con maldad Mariel querida, no lo hacías con maldad, sé que lo hacías para cuidarme querida, lo sé. Sé que me alejaste de tu tormeta porque había-derivado- en- tornado y ya no podías con vos misma, ya no podías y no tenías forma de pedirte vacaciones o licencia, porque eso te podés pedir solo en los trabajos Mariel, querida mía, por más que te vayas te llevas todo, te llevaste todo y me dejaste tanto Mariel, tanto me dejaste acá que ahora te escribo esta carta Mariel, te escribo esta carta para que veas, para que me veas otra vez, sentado en esa silla, regalándote ese perfume que tanto te gustaba, contemplándote como te ibas, como te alejabas y yo lloraba abajo de la lluvia, lloraba Mariel, lloraba en la lluvia porque te amé Mariel, y así se lava uno, llorando y abajo de la lluvia.



domingo, 23 de febrero de 2014

Verano

Degustarse era uno de sus placeres mas grandes. Dibujaban siempre socarronas sonrisas mientras inspeccionaban cada centímetro de sus pieles ajenas y tan propias. Les brillaban los ojos a la luz del sol del mediodía, que entraba por la ventana, el calor permitía mantenerla abierta y la luz invadía la mayor parte sus fisonomías. Los huesos y la carne, la piel tibia y los acelerados latidos, galopantes que venían del corazón enajenado por lo bello.
Toda la eternidad se consumaba y se consumía en sus quehaceres enredados, en las luchas sublimes que deliberadamente se iniciaban y se terminaban, con suspiros belicosamente dulces, poseyéndose enteramente, tomándose y bebiéndose, como un helado de sandía y dulce de leche.






jueves, 20 de febrero de 2014

delDesamorAmor


Todos los momentos eran así. Plagados de pulmotores, plagados de sinsentidos, plagados de mugres innecesarias que lo único que hacían era corroer ese poco espíritu que les quedaba.
Había veces que se los percibía enteramente enajenados, entre ellos, entre el uno y el otro, entre el mundo... ese desgaste eterno que producía otra-discusión-más.
Esas pocas ganas de volar y de solamente seguir revisando la basura, regurgitando la comida, reabriendo entrañas, visceras, músculos ya cocidos.

El aliento era dulcemente triste, de a momentos sabían que se regodeaban de esa melosa tristeza, de esa melancolía eterna por lo que podría haber sido y no fue... de a momentos ella decía que la tristeza era estéticamente bella, el asentía con la cabeza, le besaba tiernamente la frente y seguía leyendo.
No podían dejarse. No podían estarse tampoco. No encontraban en el mundo un lugar que le quedara lo suficientemente cómodo, lo suficientemente amplio o lo suficientemente acogedor, ni siquiera lo suficientemente disfrutable. Nada se completaba nunca, nada conformaba pero a la vez todo, absolutamente todo podía generar disconformidades de todas las índoles posibles.
Algunas cosas en ellos eran incomprensibles. De a ratos paseaban por la calle, ella sosteniendo un cardigan azul con lunares y él un libro. Se sentaban en el parque, al pasto. El le leía un poco, ella se mantenía callada, mirando como se le movían los minúsculos músculos de la mandíbula mientras le leía.
Se perdía en los rincones de su sonrisa. Ambos se perdían, se perdían como cuando uno va por primera vez a algún lugar desconocido, como el primer día de cualquiera en una nueva escuela, en un nuevo curso, deseosos de perderse, de perderse un poquito aunque sea.
Esos mismos arrebatos solían ser a veces contraproducentes. Inevitablemente en algún momento, alguna palabra, algún gesto de tantos que se repetían y se realimentaban generaba una molestia, una nueva inseguridad, un nuevo celo, una nueva caricia invasiva y acechante de un otro misterioso, una nueva perspectiva que se abría cada vez más grande y dolorosa.
Así vivían
Así se elegían
Todos los días y el tiempo
Todas las mañanas, a través de todos los abrazos
Buscándose para encontrarse otra vez, desde otro lugar
Sintiéndose por pura y mera necesidad
Imposibilitándose volar alto, mientras no sea juntos
Lejos del despegue, pero cerca, muy cerca del otro.

viernes, 7 de febrero de 2014

Post punk

Sr. Televisor: Un elemento de destrucción masiva. El más claro enemigo del hombre y el más desconocido. El Can Cerbero de dos cabezas que puede ser tan útil como placebo, como elemento de transformación, como una fantasmagórica lavadora de cerebros.
Me deprime estar encerrada. El encierro y la multitud me agobia, la falta de algo tan esencial como la música. Que todas las reuniones estén- coronadas- de- esa- caja- maldita. Plagada de gritos, generadora de discusiones, creadora neta de violencia, de necesidades banales, de construcciones y estructuras mentales chatas y vacías.
Vivimos en una era tan falta de amor, tan sensacional y a la vez, limitada de sensaciones, tan impuesta...
Disfruto vivir en un mundo "otro"
Disfruto encontrar paz en algunos lugares y no sentirme siempre un bicho raro.
Lugares en el que los medios masivos, no entran, no dominan, no construyen ni realidad ni discurso.
Mientras dicen otros que el-mundo-se-cae.
Cómo "la gente" no va a vivir deprimida, ansiosa, tomando todas la pastillas posibles- que- su cuerpo- necesita- para- estar- Bien? Feliz?
Haciendo todas las terapias posibles, para "sobrellevar la vida". La inseguridad, lo que nos hacen creer, lo que nos llena de violencia, angustia y nos impide construir.
Vivimos en una sociedad de consumo. Con-sumo-gusto. Consumir es lo más importante.
Una sociedad que no sacia.
una sociedad que brinda todo, para nada.
Una sociedad violenta, desintegrada, donde nadie se detiene, ni siquiera un segundo a mirar las estrellas.
Donde todos creemos en lo que Hay que creer, vivimos como se Debe vivir, somos lo que Hay que ser.
Sentimos lo que hay que sentir y sabemos más de la vida de los famosos, que de ese que todos los días se sube al mismo colectivo que nosotros y a la misma hora y que, incluso se baja en el mismo lugar. La inseguridad nos dice que no hay que acercarse. Acercarse hace mal.
Conectar con otros, es muy nocivo, mejor miremos la novela, resguardémonos de los peligro. Miremos como matan negros en las villas, como se roban camionetas con kilos y kilos de cocaina, cuando y cuanto aumentó el dólar. Preocupémonos y angustiémonos por todo aquello que pasa y que acá sentados nunca vamos a poder cambiar!
Construyamos cimientos sobre vidas ajenas, opinemos todos sobre vidas de mentira, con cuerpos de mentira que construyen modelos de mentiras.
Cómo no deprimirse y añorar? Como no sentir ansiedad en tremenda vorágine?
Cómo hacer para que la banalidad no llegue y te sacuda de un tirón y que un día te despiertes, siendo como tantos otros, haciendo lo que no quieren hacer y no escuchando lo que no quieren escuchar?
 Como rige en estos tiemṕos, tiempos violentos, tiempos compulsivos, la ley de Me cago en el prójimo.
La falta del deseo de Lucha y la sensación de que nada- se- puede- hacer. Sólo quejarse, sólo criticar, sólo consumir todo lo que se pueda, donde se pueda y cuando se pueda. Y si no se puede, sacamos un crédito y lo pagamos en tresmilseiscientossetentaycuatro cuotas.

Y yo juro que sigo sin entender.

No entiendo en todo esto el lugar que se le da al amor.

lunes, 3 de febrero de 2014

Devenir-en-historias


Vos, yo. Acá y allá. Tu vestidito verde con lunares y la carrera infinita al supermercado. Entrar y pedir. Del otro lado del mostrador se asoma un bigote, un delantal y una sonrisa amplia y cariada.
Salimos con las bolsas cargadísimas y tentadas de la risa. Que nos hace reir no sé, despues de tantos años del mismo almacén, las mismas frases usadas, los mismos buenos días y muchas gracias que tanta falta hacen en el general del mundo.
Me acuerdo mucho de las pampero de colores, que usabas.
Las mías eran verde Benneton. Verde veronés, verde intenso, ultraverde.
Las tuyas tenían la puntera roja, eso me gustaba porque así se notaba menos la tierrita acumulada de las piedras de la plaza.
Y la caca de las palomas.
El día que las palomas Me Hicieron en la campera, te acordas? Como te reíste ese día. Yo estaba furiosa y puteaba para arriba. Quise tirarle algo al bicho, pero me dio tanta pena. Como Malena, que tiene pena de Bandoneón. Cantabamos esa canción juntas, borrachas. Nos gustaba tomar un licor rancio que se dejaba apoyar siempre en la mesita de la sala de estar de la casa del abuelo.
Los pasillos eran inmensos y las carreras...para mojar el pedacito de pan en la salsa y salir corriendo.
Me gustaba jugar a la máquina del tiempo en la hamaca del fondo. Bajar de la hamaca y el devenir del jardin en parque jurásico. Los olores de los jazmines chinos, del asado, del cloro de la pileta en la malla.
El olor a meo de los gatos que se asomaban de la casa del vecino. Habia uno gris con cara de malo que se paraba en la escalera a mirarnos cuando bajaba el sol.
Los mosquitos. Siempre nos picaban tanto... Vos llorabas cuando te decían: Vamos! Es hora de ir a casa. Yo también, un poco también. Y volvía a ese mundo que era tan mío, tan íntimo, donde todo era parte de un libro, de un dibujo o de una historia nueva, que armaba con letras y pasteles a la tiza.

sábado, 1 de febrero de 2014

Peces, ratas y tres perros, para empezar

Peces. Ratas. Tres perros y una taza de cafe.
Muchas ganas de desembolsillar emociones emocionantes acumuladas en un caudal que se desplaza y despilfarra cual apertura de temporada de Mar del Plata.
La siempresinsentido escritura.
La siempreagotadora mente.
Lo tranquilizador creo que me lo deje en algun pantalon que regale a la feria americana del Ejercito de Salvacion. Esa que esta en Carabobo y casi la Cobo.
La necesidad de escribir y que solo pase un rollo de cocina, desarmandose y quedando desnudo un tubo de carton, creando un camino blanco, como al cielo de papel.
Cuantas veces uno cree tener maravillosas ideas que transmitir y que todo eso solo constituya bosta de caballo.
Bosta que deriva a carro
Carro que deriva a botellero
Botellero que deriva a alarido
Alarido que deriva a mañana de sol en el balcon.
Y a la casa de la infancia
El ruido sondante del autodromo los domingos por la mañana
La ducha del baño de abajo y el shampoo de aceite de tortuga
Los domingos de calor
El solero o vestido bobo, las calzas y los muerdecordones de personajes hoy en dia indeseables
La ropa colgada de la soga, mi madre y su obsesion con que cada-prenda-debe-tener-ambos-broches-del-mismo-color.
La decoracion de interiores minimos que mis muñecas nunca habitarian y que sin embargo construia y reconstruia con tanto placer. Los arboles y sus troncos que permitian construir minilofts. Siempre pense que lo mio era decorar interiores. Deseaba ser la protagonista de mi propia serie y en ese infimo mundo lo era.
La bicicleta. Mi primer aurorita era roja. De ruedas anchas y portaequipaje atras. Manubrio oxidado, frenos que mejor no necesitar.
La decoracion. Oracion. Deco. Coracion. Coronacion. Nacion. Peronperonquegrandesos. Dicen.

jueves, 23 de enero de 2014

Desde, En, Entre

Empiezo a tener unas disitabundas y meliciosas ganas de sobrepasar algunos limites extracotidanos.
Contemplé tu mirada desde algún rincón, de algún bar, de alguna calle y en algún país, deslizándome suntuosamente por los avatares de tu espalda, canturreandote melodías saranderas al oído y empezando a visualizar a lo lejos un atardecer morbosamente colorado. Olías tanto a carne, a carne viva, a piel, a sudor dulce, dulce melón - durazno - pera. O todo junto y manoseandose los olores.
Yo no sabía si posarme en tus ojos, en tus labios o en tus oídos. Por momentos deseaba profundamente que te dieras vuelta y me vieras la cara. Por momentos me escondía más, para ser solo un susurro de tu sombra y que solamente pudieras percibir el olor a menta fresca - limon que te hacía entrecerrar los ojos tan dulcemente.
Cotoneabas el cuerpo casi tanto como la mente, que bailaba una danza lenta pero densa, que se dejaba entrever de un color cálido.
Te sentía tan distantemente cerca que me estrepitaba
Sabía que de alguna forma ibas a percibir que te estaba mirando. Tal vez con tu silencio, tal vez con tu tensión muscular sumamente innecesaria. Tal vez con esa especie de tocecita absurda que soltabas un poco sin querer.
Tal vez no y yo me sentía más acentuadamente importante de la cuenta. Decidí bajar la vista y seguir pensando como escribir una historia desde lejos.